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jueves, 3 de mayo de 2007

Tribus moteras. Cafe Racers


Los Café Racers son una tribu motera que campó por sus respetos allá por los años 60 y 70. Derivan de los Ton Up Boys, moteros ingleses que modificaban sus Nortons y Triumphs para aumentar la potencia y disminuir el peso. "Ton Up" es slang que define alcanzar la velocidad de 100 millas por hora -160 kilómetros hora- que era el objetivo a conseguir en el recientemente inaugurado periférico de Londres. Aunque estos corredores kamikazes aficionados comenzaron en los 50, no se convertirían en los famosos "Rockers" hasta tiempo después cuando descubrieron la música americana del rock'n'roll, con Gene Vincent, Chuck Berry y el primer Elvis. Pero esa es otra historia y ya hablaremos de ellos.
Los Cafe Racers también eran característicos de Francia e Italia. Siempre con sus motos de serie, a las que cambiaban los manillares por otros de competición, desnudaban la carrocería, agregaban depositos más grandes y suspensiones deportivas, retrasaban las estriberas, . La máquina Cafe Racer por excelencia fue la Triton, que montaba el motor de la Triumph Boneville en la parte ciclo de una Norton Featherbed.
Una Triton de Canada, restaurada recientemente



También fueron máquinas codiciadas las Honda CB750 de cuatro cilindros.

Pero también se adaptaban BMW's, Ducatis, Guzzis, Laverdas y todo tipo de moto que pudiera correr, girar y hacer aullar sus escapes por los bulevares de París o las calles de Roma.

Los Racers se llamaban así por su afición a juntarse en cafés y tabernas y, por supuesto, beber café en lugar de alcohol. La cultura motera europea de esta época rechazaba las drogas, ya que consideraban que eran "trampas" (y porque supongo que mantener la cabeza serena era la única manera de sobrevivir durante un tiempo razonable). Cuenta la leyenda que se juntaban en bares con rockola (o jukebox, o gramola) y que se desafiaban a ir a algún punto y volver con la moto antes de que acabara la canción. Teniendo en cuenta que las piezas de la época raramente duraban más de tres minutos, la cosa debía ser complicadas. A mí si me dan a elegir pondría "The soft parade" de los Doors que dura 12 minutos. Je.

En un artículo de Noviembre de 1995 de Cycle World, Peter Egan describe un encuentro con un grupo de ellos en el Café La Coupole, de París en 1970: "Entraban en el bar, frotando sus manos para calentarlas y pidiendo grandes cantidades de café caliente, todos ellos llenos de esa energía especial que te da saber que eres una figura romántica en el sitio adecuado en el momento adecuado".

Chaquetas de cuero negro, botas forradas, gafas y casco de aviador y sobre todo, las bufandas de seda, eran el uniforme de esta tribu tan legendaria como demencial.

El término Cafe Racer sigue aplicándose a motos deportivas de estética retro, que tan de moda está ahora y que tan acertadamente han captado Triumph y Ducati con sus modelos que recuerdan aquella época en que las motos eran artilugios mecánicos, sin electrónica, y los pilotos eran pilotos y no "kemaos". Ver por ejemplo la Ducati GT1000, la Triumph Thruxton, entre otras...
Triumph Thruxton de 2004. ¡Cafe Racers are back!
El movimiento Cafe Racer sigue en marcha, con publicaciones como la revista francesa "Cafe Racer" y varias docenas de páginas webs. Sus seguidores se dan cita en concentraciones europeas e intercambian fotos de sus máquinas restauradas y "customizadas". Algo parecido a lo que hacen los americanos con sus "choppers", pero la verdad, bastante más bonito.


Referencias externas:

viernes, 30 de marzo de 2007

Herejía...

Estaba leyendo el otro día el libro "She's a bad motorcycle. Writers on riding", una recopilación de diversos escritos sobre/alrededor de la moto de escritores yanquis bastante interesante. Tiene artículos de Hunter S. Thomson (un fragmento de su célebre libro sobre los Hell's), Horace McCoy ("¿Acaso no matan a los caballos?") en un cuento interesante sobre corredores de dirt-track, un escrito de Eric Burdon sobre Steve McQueen, etc. (haré en su momento un artículo sobre el libro).

Pero lo que más me soprendió fue un artículo de Sonny Barger, el celebérrimo presidente de los Hell's Angels de San Francisco y uno de los que más ha explotado el cuento de los moteros salvajes con libros, conferencias, películas, etc.








Me esperaba lo peor, porque ya había leído un libro suyo ("Riding High, Living Free"), una recopilación de relatos de moteros que era una soberbia chuminada, pero en este caso habla de sus experiencias con las Harleys: cómo tuvo la primera, las modificaciones que les hacían y demás cosas, algunas de ellas bastante técnicas sobre todo para uno, que apenas distingo el tapón donde se pone la gasolina del que se echa el aceite.




Pero de pronto el tío va y dice (cito de memoria).
"La verdad es que las Harleys son un coñazo. A mí me gustaría mucho más tener una Paneuropean o una BMW. Quizás hace algunos años los Hells podríamos haber cambiado a las japonesas, que son mejores motos aunque con menos personalidad, pero ahora estamos atrapados en nuestra imagen y ya no podemos cambiar".
AAAAAAAAARRRRRGGGGGHHHHHH!!!!, HEREJÍA, BLASFEMIA, VADE RETRO, ESPANTO...

Se ve que con los años todos nos:

- hacemos razonables
- ablandamos
- reconocemos nuestros errores
- chocheamos
(táchese lo que crea que no corresponda).

Sonny Barger cuando todavía era un hombre y no una madikita probmw y ge-pe-ese.

Si este texto circulara entre todos los jarlistas a más de uno le daría un ataque, porque nunca he conocido a tíos tan "marquistas", fanáticos, acérrimos defensores de sus "hierros" que los que llevan las motos de Milwakee -quitando quizás a los ducatistas que son también otros integristas pero de distinto pelo-. Y eso que hoy en día las jarlis están mejor hechas y ya no pierden aceite, pero supongo que la imagen es la imagen.

Que nadie me interprete mal, me caen bien los harlistas y los customeros en general, pero a mí personalmente son motos que no me dicen nada. Y no entiendo que se sacrifiquen prestaciones, agilidad, comodidad, buen mantenimiento, precio y facilidad de uso sólo por una cuestión de IMAGEN. Todos los moteros somos algo pijos, pero eso me parece un exceso.
Bueno, también es verdad que sería difícil imaginar a los Angeles del Infierno montados en una BMW (aunque cosas más raras se han visto).



¿La BMW 1200 la quiere con puños calefactables?

lunes, 12 de marzo de 2007

Tribus moteras. Los Mods


Muchos los descubrimos allá por los primeros ochenta, gracias a la película Quadrophenia, basada en el disco del mismo nombre de los Who. Iban con chaqueta y corbata, pelo corto y sobre todo, conducían scooters. Eran los más “cool” pero también unos machotes anfetamínicos que les podían sacudir de lo lindo a los “duros” rockers de las Harleys. En el fondo era una pequeña venganza para los alfeñiques como uno, que vivíamos las chupas de cuero y las gafas de rock entre el temor y la envidia. Por fin había una tribu que le daba cera a los del tupé.

Juro que aprenderé a poner la ventanita, como Escarlata O'Hara, de momento habrá que conformarse con el vínculo.

Eso era, sin embargo, lo que se dio a llamar el “revival” mod, propiciado por la peli (que curiosamente es más recordada aquí que en la propia Inglaterra”) y cierta necesidad de los ochenta de revolverse tanto contra el jipismo moribundo como contra la mitificación de los cincuenta americanos. Es probablemente la tribu motera más “europea”, con sus parkas, sus levis y sus lambrettas y vespas llenas de espejitos y movidas cromadas.

Los mods originales nacieron alrededor de 1958, en clubes londinenses como “The twisted Wheel”. “Mod” es diminutivo de “modernist”, apelativo con el que se llamaban los fans del jazz moderno, una de las marcas distintivas del movimiento en sus comienzos frente a los “trads” o seguidores del jazz tradicional.
Pero fue en 1962, después de una entrevista en la revista Town, cuando el grupo de chicos de clase media snobs, elegantes y escuteros se convirtió en un movimiento. Cientos de jóvenes que no se identificaban con la estética americana de los Teddy boys o los rockers se abalanzaron sobre las chaquetas italianas, los levis ajustados y empezaron a “tunear” sus scooters. El tema de los espejitos nació como respuesta a una ley promulgada a principios de los sesenta que obligaba a todas las motos a llevar por lo menos un retrovisor obligatorio. Pues ya puestos, a poner, ponemos cuatro, ocho o treinta y dos. Pa chulo yo. Debía ser una gozada pasar por los atascos con semejante despliegue.

No sé si pasará entre los autobuses, pero el farde es el farde.

Los mods tuvieron sus grupos de música, los más conocidos, The Who, The Small Faces, The Yardbirds o The Kinks. Se adoptó como emblema el círculo de la RAF (Royal Air Force) que ya era un símbolo de la Rubia Albión desde que se hiciera famoso en el fuselaje de los Spitfire que defendieron la isla en la Segunda Guerra Mundial.

El climax del movimiento fue 1964,cuando grupos de mods y rockers con mucha cerveza, anfetas y probablemente poco sexo, coincidían en pequeñas ciudades del sur de Inglaterra como Brighton, Margate o Hastings para darse de hostias. Esto les hacía salir en la prensa y provocaba el “efecto contagio”: más chavales hiperactivos decidían que molaba eso de salir partiendo escaparates o la crisma del vecino y se unían a la siguiente salida. En España se confundió con la movida “yeyé” (si, la de Conchita Velasco) aunque me temo que en lo único que se parecían era en lo de las vespas.

Pero a partir de 1966 empezaron a aparecer en Inglaterra los hippies. Entonces los grupos “guía” del movimiento se dejaron el pelo bastante más largo y decidieron que molaba más lo del amor libre, el lsd y California. Carnaby Street se llenó de florecillas y flecos y la cosa se fue apagando. Desde entonces los mods se han mantenido, más o menos, como una subcultura amante de un pop sesentero, el ska y el reggae pero desde luego minoritaria.













The Who, antes y después. Es que esos ricitos había que lucirlos.

Dicen las malas lenguas que una de las ramas que se desprendió de ellos fuerno los skinheads, pero eso ya es mucho decir. Queda su filosofía motera “lo importante es la persona, no la máquina” y un puñado de excelentes discos de Rythm & Blues y Rock. Y por supuesto, sus preciosos scooters retocados.

Eso sí, mucho espejito pero lo del casco se ve que era mariquitoso.

Como ya dije arriba, hubo un breve renacimiento a principios de los ochenta, pero ya muy “contaminado” por el punk, aunque algunos de los grupos de aquella época bebieron de estas fuentes, como por ejemplo The Jam. Incluso otors como Oasis o Blur han bebido (ligeramente) de las fuentes mods.

http://www.modculture.co.uk/